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eriazo_05

eriazo 05  linea de tiempo

 

fecha: 18.12.14

dirección: Tornamesa Barón, Valparaíso

rol:

dimensiones del terreno:

materiales utilizados: 4 kg de cal

costo: . 1 hrs de trabajo

 

 

Desplazamiento 01

 

25 de junio de 2019

9:30 am comenzamos nuestro desplazamiento caminando cerro arriba y en línea recta por una pendiente de 25%, inclinación que dificulta el paso y toma el aliento. El dia está radiante y el aire frío, desafiando la pendiente entramos rapidamente en calor, simplemente subimos sin saber hacia donde vamos, solo con la difusa idea de que vamos en dirección a la toma Violeta Parra. Navegamos a pie con la intuición y con un GPS en el teléfono, claro que las tomas no aparecen con nombre y apellido en los mapas.

La calle pavimentada y bordeada de casas por donde vamos, poco a poco comienza a transformarse,  las casas se hacen mas leves en su materialidad, mas trasparentes y livianas hasta que de pronto el pavimento de la calle se convierte en tierra roja. El GPS indica que hemos ascendido desde los 208 hasta los 400 metros sobre el mar. Yo agotada, Elisa y Lana de paso ligero tuercen hacia la izquierda por el camino de tierra, y aparecen un par de casas de arquitecturas fantásticas (1), con angulos propios, ventanas pequeñas y juguetonas, texturas de madera, barro y retazos de vidrios entre arboles y quilas y todo parece más verde, mas vivo, más orgánico. Más allá un anfiteatro para 15 personas cuyas graderías están hechas de neumáticos y maderos, un pequeño invernadero, una casa mitad auto y mitad casa, la creatividad y la necesidad no tienen límites.

El camino se transforma en sendero y baja a una pequeña quebrada, a unos 200 metros aparece otra casa de estas arquitecturas terrosas (2), la huella nos lleva a una plaza con un letrero pintado a mano que anuncia el nombre de Violeta Parra (3). La plaza ciertamente es fruto de la comunidad, de la imaginación, y del cariño, hay un juego que es un puente para niños pero tambien es dinosaurio con sus costillas de madera (4), más allá hay una nave espacial de tierra o una ballena roja en cuyo estómago caben 2 niños (5), la plaza está rodeada de casas de madera y barro, cada una buscando su propia posición en el territorio, y su propio punto de vista sobre la bahía (6), (7), (8), (9).

Tomamos un camino hacia arriba porque queremos seguir subiendo hasta donde se pueda, nos cruzamos con una mujer que baja sonriendo quizás porque el día está tan lindo y brillante que el viento fuerte no importa tanto, Elisa la saluda y le dice que qué lindo está por acá y ella responde que es muy tranquilo pero que cuando llueve empieza el problema. Nos cruzamos también con un camión aljibe que baja  y con un auto que sube en reversa.

 

Pasan unos 10 minutos de estos paisajes cuesta arriba y llegamos a una especie de cruce de caminos donde sobre una reja de madera cuelgan varios letreros  “Comunidad sustentable Angel Parra”, “Miguel Angel Alto”, “Campamento Viento fuerte”(10), desde arriba se siente un rugido de camiones, y se escucha un espejismo como si una muchedumbre a lo lejos  gritara  gol, el GPS nos confirma a unos 600 metros la cárcel y la carretera.

Decidimos torcer cerro abajo hacia la izquierda, hacia el campamento Viento Fuerte, porque no nos atrae la cárcel ni la carretera. El camino baja por una loma bordeado cada cierto trecho de cercos de distintos materiales y retazos (11), (12), (13). Nos detenemos a observar el paisaje que se extiende hasta la cordillera nevada en el “Mirador Adquintun”, lugar con su nombre bien marcado a mano en un letrero que antecede la explanada de tierra roja (14). 

Continuamos nuestro caminar por el primer sendero que vemos a la derecha, vemos varias tarimas de madera sobre pilotes con un par de muros por acá, por allá cercos de coligue con un letrero que dice "familia López Gallardo", mas allá otra tarima de madera y una pila de planchas de terciado esperando que lleguen sus futuros habitantes a levantarlas y convertiralas en muros(15), (16). Nuestro sendero se cierra en unas matas de quila y tenemos que retroceder hasta encontrar otro camino que nos sirva para bajar, ya es hora de volver, porque siempre tenemos que volver a nuestra propia cotidianeidad del trabajo, de los niños, de la casa, del taller.

El GPS indica que la calle de tierra por donde bajamos se llama Miguel Angel, en unos 100 metros bajando, las casas comienzan a ordenarse junto a la calle que pasa de improviso a ser de cemento. Pero a nosotras nos atraen las quebradas, porque entre otras cosas andamos en la búsqueda de agua, vertientes y umbrales de naturaleza, y entonces torcemos hacia un pasaje que nos llama a bajar a una pequeña quebrada donde encontramos una vertiente mínima resguardada de quila y zarzamora (17). Continuamos por un sendero que se cambia de ladera en un pequeño puente de palo (18) y contínua bajando por una suave pendiente, una cancha de tierra a la derecha, la quebrada abajo se va profundizando y a unos 300 metros aparece allá abajo a la izquierda una especie de medialuna de barro llena de huellas de animales (19). doscientos metros mas adelante nos encontramos con el pavimento, las casas y la ciudad.